Actualidad del Observatorio Español de la Economía Social

04/06/2019

El Comité Económico y Social Europeo aprueba un nuevo dictamen sobre ‘La contribución de las empresas de la economía social a una Europa más cohesionada y democrática’

El Comité Económico y Social Europeo (CESE), en sesión plenaria del pasado 15 de mayo aprobó por 117 votos a favor y sólo 1 en contra el dictamen INT/875 ‘La contribución de las empresas de la economía social a una Europa más cohesionada y democrática’, cuyo ponente ha sido el consejero Alain Coheur, miembro del Grupo de Actividades Diversas (Grupo III) del CESE. El dictamen exploratorio ha sido elaborado bajo solicitud de la Presidencia rumana del Consejo de la UE.

Entre sus conclusiones y recomendaciones, el dictamen recuerda a la Comisión Europea, a los Estados miembros y a Eurostat “la necesidad de aplicar las propuestas contenidas en el manual sobre las cuentas satélite a fin de crear un registro estadístico de las empresas de la economía social”. El CESE recuerda también la necesidad de llevar a cabo más investigaciones para comprender el alcance y los mecanismos mediante los cuales las empresas de la economía social contribuyen a reforzar la cohesión social y la democracia y a dinamizar la economía. “Esta medida permitiría reducir la brecha existente entre los nuevos Estados miembros y el resto de la UE”, asegura el CESE. 

El dictamen afirma que las empresas de la economía social aportan, dentro de la diversidad de sus sectores de actividad, “múltiples respuestas para evolucionar hacia una sociedad más cohesionada y cuidadosa con el interés público”. Y recuerda los resultados del último informe CESE-CIRIEC, según los cuales la economía social la componen 2,8 millones de empresas y 13,6 millones de empleos que representan el 8 % del PIB de la UE.

Sin embargo, advierte el dictamen, la situación actual de la economía social en Europa es desigual. Hay Estados miembros en los que la fuerza histórica y las recientes políticas nacionales respaldan el desarrollo del sector, mientras que en otros éste se ve frenado. “Este contexto, unido a la insuficiencia de recursos financieros, impide a la economía social contribuir a la recuperación económica y al dinamismo renovado de las empresas, atenuar las tensiones sociales generadas por el aumento de las desigualdades y de la pobreza, reducir el desempleo en determinadas regiones y luchar contra la precarización de las condiciones laborales, fenómenos que alimentan el populismo”, afirma el dictamen. 

El CESE aboga por que los Estados miembros y la Comisión Europea reconozcan la contribución de las empresas de la economía social al desarrollo de una “ciudadanía activa” y al “bien común”, así como a la promoción del modelo social europeo y a la construcción de una identidad europea. “Este reconocimiento solo adquiere su pleno sentido si se asignan los recursos adecuados y se fomenta el uso y la difusión de la innovación y el conocimiento”. 

El CESE constata también que los modelos de empresas de la economía social están en su mayor parte ausentes en los programas de educación y en los dispositivos de creación y de desarrollo empresariales. Reitera que es esencial promover las empresas de la economía social mediante políticas públicas ambiciosas y transversales, así como a través de un Plan de Acción europeo para la economía social. 

Al igual que ha hecho en dictámenes anteriores, el CESE pide a las instituciones de la UE y a los Estados miembros que garanticen “un apoyo específico a la innovación social, que incluya el reconocimiento y el apoyo político de las empresas de la economía social y la sociedad civil como agentes clave en la sociedad, así como la creación de un entorno propicio”.

Cohesión social y sociedad civil 

La cohesión social es, según el Consejo de Europa, la capacidad de una sociedad de garantizar el bienestar de todos sus miembros, reduciendo las disparidades y evitando la marginación. Para la Comisión Europea, la ambición de la política de cohesión económica, social y territorial es reducir las diferencias de riqueza y de desarrollo entre las regiones de la UE. Las vulneraciones de la cohesión social provocan el aumento de la crispación y del repliegue identitario, caldo de cultivo de teorías antidemocráticas. 

La democracia y la cohesión social, la organización libre e independiente de la sociedad civil son elementos constitutivos del proyecto europeo, aunque hoy puedan ser objeto de debate. “La economía social, a través de sus fines esencialmente sociales o con repercusiones sociales, responde de manera práctica a los objetivos de cohesión y de desarrollo promoviendo al mismo tiempo un modelo democrático”, concluye el nuevo dictamen del CESE.

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