Actualidad del Observatorio Español de la Economía Social

07/11/2013

Rafael Calvo Ortega publica un nuevo libro sobre la figura empresarial de la sociedad laboral

El profesor y ex ministro de Trabajo Rafael Calvo Ortega ha publicado el libro ‘Sociedades Laborales’, editado por Thomson Reuters, Editorial Aranzadi, dentro de la colección Cuadernos Civitas.

La obra analiza la experiencia de tres décadas de vigencia de estas entidades desde su creación en 1979, a la luz de una propuesta presentada por el propio Calvo Ortega en su condición de ministro de Trabajo.

El autor estima que los resultados de este modelo han sido positivos, “como lo prueba los miles de sociedades existentes y el hecho de que hayan convivido con gobiernos de distinto color político”. La Monografía analiza además los principales aspectos que deberían modificarse para conseguir un mejor servicio de este modelo social a la creación y el mantenimiento de la actividad económica y del empleo.

Un modelo que se suma a los demás y que resuelve problemas concretos

Según explica Rafael Calvo, la sociedad laboral “no es una figura alternativa a las ya existentes ni pretende serlo. Es un modelo que se une a los demás, y que puede ofrecer soluciones a problemas concretos”.

“Las cuestiones que tiene planteadas este tipo de sociedad no son de modelo o estructura jurídica, ni tampoco de permanencia una vez creadas”, afirma el profesor, que aclara: “Son de conocimiento, de difusión, de puesta en marcha de entidades promotoras, y de creación de entidades de mutualización de las garantías que faciliten su acceso al crédito”.

Las sociedades laborales y los miles de puestos de trabajo creados por ellas y su capacidad de resistencia a la crisis financiera y económica permiten mirar con interés a este tipo social, asegura Calvo Ortega, cuyo estudio concluye con cuatro propuestas concretas para mejorar la constitución y el desarrollo de esta figura empresarial: la difusión de la sociedad laboral en los centros públicos de formación; la aprobación de una norma reguladora que facilite la participación de los trabajadores en la empresa, no sólo inspirándose en criterios mayoritarios de capital; la potenciación de técnicas de mutualización de las garantías; y la mejora de su asociacionismo, para favorecer su interlocución con los agentes financieros, fuerzas políticas y poderes públicos.

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